noche de fiesta
Por más experiencias que vivas; por más que sepas (más o menos) cuál será la sensación; y aunque no esperes sorpresas… Es una situación que ya la has vivido en otras ocasiones: la adrenalina empieza a subir por el estómago hasta tal punto que te llegas a ruborizar. Tanta expectación te aturde y no sabes si sorprenderte, agradecerlo o qué. Carlos Rey Emperador esta a punto de nacer y de ser enseñada al mundo esta noche a las 22 en la 1 de TVE… Y es rara la sensación… Dejando de lado que en los dos primeros capítulos no aparezco, la tengo igual que si fuera a aparecer desde el primer plano hasta el último. Horas y horas de trabajo de un equipo volcado en no defraudar al público y en hacer posible que alguien desde su casa se teletransporte al siglo XVI a traves de los decorados, del vestuario, de las interpretaciones, de la historia. De que alguien en su salón quiera saber de dónde venimos todos, de cuál es nuestra Historia, y hacerlo mas allá de coger un libro. Que quiera hacerlo viviendo, sintiendo, llorando o incluso riendo con los propios protagonistas de la Historia. De nuestra Historia, de nuestros antepasados.
El pasado martes viajamos gran parte del equipo de la serie al Festival de Televisión de Vitoria para proyectar y presentar –ya sí que sí– oficialmente nuestro trabajo y para dar el pistoletazo de salida, confirmando la fecha de emisión a un trabajo que tanto sudor y esfuerzo nos ha costado crear. La expectación era máxima. Y nosotros no podíamos estar más nerviosos… Algunos afortunados ya habían visto el primer capítulo en pases privados, peroaquella noche era la primera que gente que no tenía nada que ver con el producto lo vería; gente objetiva (o eso espero) que lo recibiría sin compromiso y con una ilusión distinta a la nuestra (para nosotros es muy difícil ser objetivos, para bien y para mal… Al fin y al cabo, es nuestro hijo). Esa nochehubo aplausos y buenas críticas, todos estábamos eufóricos.
Pero esperad, decíamos. Esto no es real. Siempre la atmósfera de un lugar así esta encharcada de emociones por encima de las que, probablemente, se vive en un estado normal. Y a normal me refiero a cuando llegas de hacer la compra, cuando todo el mundo ya está en pijama en casa, cuando la cena ya está preparada y encima de la mesa. Ha sido un día duro, he tenido que madrugar mucho para ir al trabajo, y… ahí sí, pongo la televisión y elijo que para desconectar veré Carlos Rey Emperador. El recibimiento de esa persona que está en su salón con toda esa vivencia es el real. El público real… Sé que mi padre cuando la vea, por muy duro que haya sido su día de trabajo disfrutará y le brillarán los ojos en cuanto empiece el primer plano… Claro, así cualquiera, es mi familia. Pero alguien que no te conoce de nada y elige tu serie o película para desconectar y pasar un buena rato… Eso sí.


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